Monsieur A.R.

Yace el hombre destruido, ¡mirad!

penumbras han vestido mi alegría

beso a la noche, desprecio al día

prisionero en la propia libertad

 

¿ Poseo suficiente curiosidad?

ya no más de escuchar la melodía

volved tristeza, tu eres solo mía

le susurré a la eternidad

 

Sonríe bizarro, buen verdugo

solo poco mi celda recorrí

no existe aquí ni sombra de un yugo

 

Siente, ¿puedes tocar mi frenesí?

entonces, vibrante, el ceño arrugo

un lío, encantado de estar aquí 

 

 

Fiedrich Rojo

Existencia, emocïón persistente

del atíno un imberbe polizón

honrrada tumba llamada razón

huesped del anfitrïón errante

 

Mirad el escape del indolente

periplo ameno y sin agitación

evitad siempre la inspiración

es la orden del supremo comandante

 

Internarse en el cenote del alma

transformar el insípido grisáceo

Os hará eternos cúál mar y palma

 

De mil colores surgirá un topacio

la tormenta será igual a la calma

solo ir rápido te hará ir mas despacio